REINO UNIDO, REINO DIVIDIDO: El Reino Unido abandona la Unión Europea

Los ciudadanos del Reino Unido, heredero del Imperio Británico, el más extenso de la historia y uno de los más grandes y de más influencia en el mundo, han decidido abandonar el proyecto de la Unión Europea. Es una noticia y una decisión que tiene alcance mundial, porque, nos guste o no, la historia es la que es, y hay acontecimientos que nos afectan a todos, sobre todo en este mundo globalizado.

Esta decisión histórica se debe a muchas causas, una de las más importantes es la crisis económica, las guerras en Oriente Medio y la llegada masiva de los refugiados a Europa, y en especial, al Reino Unido. Los partidarios de la salida de la Unión Europea han aprovechado estos acontecimientos de forma interesada y descarada para conseguir su objetivo.

Desde luego es un golpe muy duro para la Unión Europea, pero los golpes, aunque duelen, luego te ayudan a levantarte, espabilar y seguir adelante.

En Reino Unido y la Unión Europea, que llevaron su cultura, su civilización y sus valores al mundo entero, tienen que ser conscientes de que los ciudadanos de aquellos pueblos que conquistaron, explotaron y siguen explotando, al no encontrar paz, prosperidad, estabilidad y libertad en sus pueblos de origen, acudirán a ellos en busca de paz y prosperidad. Por tanto, pensamos que el Reino Unido y Europa deben asumir su responsabilidad y las consecuencias de su política de doble moral.

Imperio Británico 1

Los ingleses y británicos recorrieron y conquistaron casi el mundo entero, del norte de Ámérica al Sur, pasando por el Caribe; de Oriente Medio, Asia, hasta el Pacífico; de Egipto a Sudáfrica, gracias a la superioridad de la Marina Real Británica.

Durante las primeras décadas del siglo XX, el Imperio británico abarcaba una cuarta parte de la población mundial y una quinta parte de la superficie terrestre. La hegemonía imperial contribuyó al espectacular crecimiento económico del Reino Unido y al peso de sus intereses en el escenario mundial. En la actualidad, países que son potencias mundiales o de una gran importancia política mundial son herederos del Imperio británico: Estados Unidos, Australia, Canadá, India, Nueva Zelanda y Sudáfrica.

La política e ideología de la expansión colonial europea entre 1870 y el comienzo de la Primera Guerra Mundial en 1914 se denominan a menudo como el «Nuevo Imperialismo». El período se caracteriza por una búsqueda sin precedentes de «el imperio por el imperio», una competición agresiva entre las potencias para conseguir territorios de ultramar y la aparición en los países conquistadores de doctrinas que justifican la superioridad racial y que niegan la aptitud de los pueblos subyugados para gobernarse por sí mismos.

Durante este período, las potencias europeas sumaron casi 23.000.000 km² a sus posesiones coloniales. Dado que antes de 1880 estaba prácticamente desocupada por las potencias occidentales, África se convirtió en el principal objetivo de la «nueva» expansión imperialista, aunque esta conquista afectó igualmente a otras áreas; en especial el Sudeste asiático y el Pacífico, donde los Estados Unidos y Imperio del Japón se unieron a las potencias europeas en su lucha por territorios.

Reino Unido y África

La ocupación de Egipto por parte del Reino Unido en 1882 (a raíz de los intereses en el Canal de Suez) contribuyó a un aumento de la preocupación respecto del control del valle del Nilo, que condujo a la conquista del vecino Sudán en 1896–98 y al enfrentamiento con fuerzas expedicionarias francesas en Fashoda en septiembre de 1898).

En 1899 Reino Unido se lanzó a completar la conquista de Sudáfrica, que había comenzado con la anexión en 1795 de El Cabo, a través de la invasión de las repúblicas afrikaner en la región productora de oro del Transvaal y del vecino Estado Libre de Orange. La British South Africa Company ya había tomado las tierras al norte, rebautizándolas como Rodesia en homenaje a su jefe, el magnate del Cabo Cecil Rhodes. Las críticas por estas anexiones condujeron al «Espléndido aislamiento» del Reino Unido.

Las conquistas británicas en el África meridional y oriental, lanzaron a Rhodes y a Alfred Milner, el Alto Comisionado británico en Sudáfrica, a solicitar con urgencia un Imperio unido por ferrocarril «desde el Cabo hasta El Cairo», que uniría el estratégicamente importante Canal de Suez con el sur, rico en minerales, aunque la ocupación alemana de Tanganyika evitó su realización hasta el final de la Primera Guerra Mundial.

Entre 1885 y 1914 Reino Unido tomó aproximadamente al 30% de la población africana bajo su control, comparado con el 21% de Francia, el 9% de Alemania, el 7% de Bélgica o el 1% de Italia: sólo Nigeria contribuía con 15 millones de súbditos, más que todo el África Occidental Francesa o todo el imperio colonial de Alemania.

Autonomía en las colonias

Brexit 2

El Imperio británico comenzó su transformación hacia lo que hoy en día es la Commonwealth con la extensión del estatus de Dominio a las colonias con autogobierno del Dominio de Terranova (1855), Canadá (1867), Australia (1901), Nueva Zelanda (1907), y la recién creada Unión de Sudáfrica (1910). Los dirigentes de los nuevos estados se reunían con los estadistas británicos en cumbres periódicas llamadas Conferencias Coloniales (y desde 1907, Conferencias Imperiales), la primera de las cuales se mantuvo en Londres en 1887. Los dominios poseían un gran margen de maniobra a la hora de elaborar sus políticas hacia el exterior, siempre que ésta no entrara directamente en conflicto con los intereses del Reino Unido.

El impacto de la Primera Guerra Mundial

Tras la Primera Guerra Mundial el Imperio británico vio su período de máxima extensión, ya que Reino Unido obtuvo el control de Palestina y Mesopotamia a través del mecanismo del mandato de la Sociedad de Naciones, tras la caída del Imperio otomano en el Oriente Próximo, así como las antiguas colonias alemanas: Camerún, Togolandia, África Oriental Alemana (Tanganica, Ruanda y Burundi), África del Sudoeste (actual Namibia) y Nueva Guinea Alemana (las dos últimas quedaron bajo control de la Unión Sudafricana y Australia, respectivamente). Las zonas ocupadas por el Reino Unido del Imperio Alemán (Camerún Británico, Togolandia británica y Tanganica) tras la guerra no fueron consideradas parte del Imperio.

Descolonización

El crecimiento de los movimientos nacionalistas anticolonialistas en los territorios súbditos durante la primera mitad del siglo XX desafió a una potencia imperial, que cada vez tenía que preocuparse más por asuntos más cercanos, en especial tras la Segunda Guerra Mundial. Aprovechando esta oportunidad, primero la India, y tras ella otros territorios de Asia y de África reclamaron convertirse en estados independientes. Tras algunos intentos desastrosos de evitarlo, El Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte tuvo que aceptar la nueva situación que condujo al antiguo imperio a convertirse en lo que hoy en día es la Commonwealth.

El final del imperio se unió a los problemas económicos que el Reino Unido tuvo que afrontar tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. La crisis económica de 1947 obligó al gobierno laborista de Clement Attlee a abandonar el puesto de primera potencia mundial y a aceptar la preponderancia estratégica de los Estados Unidos. Reino Unido se embarcó en un tortuoso realineamiento con Europa Occidental.

Tras la guerra, Australia y Nueva Zelanda se unieron a los Estados Unidos a través del tratado regional de seguridad (ANZUS), en 1951. El Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte buscaba desde 1961 lo que consiguió en 1973, unirse a la Comunidad Europea, lo que debilitó los vínculos comerciales con los dominios en lo referente a su acceso privilegiado al mercado británico.

Tras la Segunda Guerra Mundial y durante la Guerra Fría sólo habría 2 superpotencias mundiales: EEUU y la URSS. En pocas décadas el Imperio británico perdió la inmensa mayoría de sus colonias.

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El final del Imperio británico en África llegó con una rapidez excepcional, a menudo dejando a los nuevos estados en una mala situación para abordar los retos que planteaba la soberanía: La independencia de Ghana en (1957) tras diez años de lucha política, fue seguida por la de Nigeria (1960), Sierra Leona y Tanganyika (1961), Uganda (1962), Kenia y Zanzíbar (1963), Gambia (1965), Botsuana (antigua Bechuanalandia) y Lesoto (antigua Basutolandia) (1966), Mauricio (1968), Suazilandia (1968) y Seychelles (1976).

A la retirada británica del sur y del este de África la complicaba la situación de los pobladores blancos de las regiones: El levantamiento Mau Mau en Kenia ya había mostrado las posibilidades de conflicto, en un contexto en el que los blancos eran terratenientes reluctantes a las reformas democráticas. El gobierno minoritario de los blancos en Sudáfrica continuó siendo un quebradero de cabeza para la Commonwealth hasta el final del sistema de Apartheid en 1994.

Aunque la Federación de Rodesia y Nyasalandia, dominada por los blancos, concluyó con la independencia de Malaui (antigua Nyasaland) y Zambia (antigua Rodesia del Norte) en 1964, la minoría blanca de Rodesia del Sur, (una colonia autogobernada desde 1923) declaró su independencia República de Rodesia. El apoyo del gobierno de Sudáfrica mantuvo el régimen hasta 1979, año en el que se alcanzó un acuerdo, basado en la voluntad de la mayoría, del que surgió un estado independiente, Zimbabue.

Fuente: Wikipedia

Autor: Faustino Esono NGUEMA NKARA

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