HIJOS DE NADIE: en el África Negra hay muchos niños en situación de especial vulnerabilidad

En el África Negra los niños tienen 14 veces más probabilidades de morir que en los países más desarrollados.

Solo en 2015,  5,9 millones de niños murieron antes de cumplir los 5 años.

Cifras, números, rostros, nombres, niños y madres. El dolor es algo natural,  pero que jamás debe ser aceptado de forma permanente. La miseria asumida y normalizada es antinatural, pero la cruda realidad de los hechos es constante y la mente los acaba asumiendo como algo cotidiano, hasta que la psique se insensibiliza: Que los niños mueran, es normal; que las madres africanas vean morir a sus hijos, es normal. Más de la mitad de esas muertes se podrían evitar si hubiera unas mínimas condiciones alimenticias, higiénicas y médicas.

Sorprende que en  el continente de la comunidad y la tribu, sus miembros más indefensos estén tan desamparados; y es que, al margen de la situación económica y política, en el seno de las sociedades africanas se echa en falta una protección jurídica de la familia y el menor. Tras el éxodo rural tan profundo que ha vivido el continente en las últimas décadas, los movimientos migratorios y lo que suponen de cambio en el sistema de valores, la cruda realidad es que la solidaridad africana (donde hasta los primos segundos y sus hijos eran sujetos pasivos de obligaciones de acogida y alimento) está cada vez más en crisis, y las principales víctimas son los niños.

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Detrás de los fenómenos de maternidad precoz, familias monoparentales  sostenidas en su mayoría únicamente por mujeres, mortandad juvenil,  corta esperanza de vida, y los problemas de paro estructural que afectan a la práctica totalidad del continente; está el desamparo de miles de niños que nacen en el seno de sociedades que todavía no están dando respuesta suficiente a su situación. La protección del menor y su atención integral  sigue siendo competencia exclusiva de su núcleo familiar; pero ¿qué pasa cuando ese núcleo familiar no está capacitado para responder a esa demanda?

Sin pretender asimilar el modelo excesivamente intervencionista de la tutela estatal en  muchos países occidentales, no cabe duda que urge dar respuesta a esta situación.

Está claro que los programas centrados únicamente en la planificación familiar y el aborto preventivo (muchas veces promovidos por organizaciones internacionales u ONG), no están siendo suficientemente efectivos. En África siguen naciendo niños en situaciones de vulnerabilidad profunda.

Hace falta una legislación que proteja al menor y que establezca  las obligaciones de madres y padres, familia, organismos públicos  en general; y que establezca ciertas penas ante el  incumplimiento de las mismas. Al mismo tiempo hay que establecer también medidas de apoyo a las familias numerosas con hijos en situaciones extremas de vulnerabilidad.

Hay hechos y datos que nunca deben convertirse en rutina, sobre todo cuando son reversibles.

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